En nuestra útlima aparición de “Minimal” en el programa Plan B que se emite todos los lunes de 18h a 19 en Arco FM (dial 103.2) estuvimos halando de Philip Johnson y su Glass House.

Aquí un resumen de lo que hablamos!

También os dejo el podcast para el que quiera escucharlo.

Programa 13 Plan B. 9 de enero 2017.

 

Hoy vamos a hablar de la “Casa de cristal”, proyecto del arquitecto estadounidense Philip Johnson. Para ello vamos a hablar primero un poco de luz y relación con el entorno en la arquitectura.

 

Empecemos por la luz y la arquitectura.

La luz es la primera de las condiciones variables que influyen en la arquitectura. Le Corbusier, máximo exponente de la arquitectura moderna, decía que “la arquitectura es un juego magistral, perfecto y admirable de masas que se reúnen bajo la luz. Nuestros ojos están hechos para ver las formas en la luz y la luz y la sombra revelan las formas…”.

Arquitectura y luz son dos conceptos que siempre van unidos. De hecho, la iluminación es una parte esencial de cualquier proyecto arquitectónico.

Una adecuada  iluminación natural ya no es un propósito a cumplir por el proyectista, es una obligación, y eso lo sabía bien el  gran arquitecto Oscar Niemeyer quien utilizaba la luz natural en interiores no solo como un medio de ahorro, de mejora de la salud del ocupante o habitabilidad del espacio, sino amplificaba su valor a una herramienta para la clasificación de los espacios y formas,  cómo requisito de expresión y  significado. Por lo que podemos considerar que la luz natural tiene más importancia en la arquitectura de la que la mayoría nos pensamos.

La percepción y eficiencia unidos de la mano pueden ser el perfecto aliado para una arquitectura coherente y sostenible con una luz natural que reivindique su estatus.

El concepto de iluminación arquitectónica como “espacio modelado por la luz” debe de ser una de las premisas para el diseño ambiental luminoso más cuidada. La iluminación natural en edificios es uno de los factores ambientales que más condicionan el diseño arquitectónico y constructivo de cualquier edificio. El proyecto de iluminación en arquitectura debe de ser un  recurso que hay que gestionar de forma coherente.

El arquitecto japonés  Tadao Ando, nos demuestra su manejo de la luz en obras como la Iglesia de La Luz.

Muchos arquitectos a lo largo de la historia han defendido la luz natural como un complemento indispensable en la arquitectura. Aunque existen muchos arquitectos que trabajan con la luz de forma excepcional, como el anterior nombrando, Tadao Ando o desde el afamado Gaudí con su célebre frase… “La arquitectura es la ordenación de la luz; la escultura es el juego de la luz” hasta el apodado  “el maestro de la luz,” el arquitecto Henning Larsen.

El estudio de arquitectura mexicano SPACE realizó un estudio de la iluminación natural sobre  la productividad y eficiencia en empresas de cuyos resultados cabe destacar que las personas que trabajan con luz natural son un 20% más rápidas y cometen alrededor de un 15% menos de errores.

El Grupo VELUX con investigadores de diferentes universidad realizaron el estudio Daylighting, Artificial Lighting and Non-Visual Effects Study for Residential Buildings”, investigaron las secuelas que se produjeron en la vida real de una familia de cuatro miembros tras renovar su casa instalando ocho ventanas de tejado. Evidentemente los datos arrojaron un ahorro energético, en este caso entre un 16-20% pero la novedad la encontraron en los efectos que producía en sus habitantes, un incremente estimado en un 55% los beneficios sobre los efectos no visuales de sus habitantes, afectó de forma directa a la calidad de bienestar y el sueño mejorándolos de forma contundente.

 

Y para que nos sirven las ventanas además de para permitir la entrada de la luz? Para relacionarnos con el entorno.

Cuando hablamos de arquitectura y entorno o simplemente de arquitectura, muchas veces olvidamos el entorno, siendo este un concepto fundamental para entender la obra en sí.

La decisión del emplazamiento de un proyecto en un determinado lugar ya implica la generación de vacíos a su alrededor que se convierten en espacios de relación con las demás construcciones.

De esta manera los emplazamientos adquieren significados sociales, históricos, religiosos, culturales…

Cualquiera que sea el ejemplo arquitectónico, se justificará por su entorno incluyéndose la arquitectura como parte de este entorno.

 

En el caso de la arquitectura como entorno, podríamos destacar la arcada que proyectó Antonio da Sangallo en 1516, cuando 90 años antes y justo enfrente, Fillippo Brunelleschi había levantado el “Hospital de los Inocentes”. Sangallo se encontraba en una situación en la que podía proyectar el encargo como su propia obra maestra o, como hizo, a partir de las directrices de Brunelleschi y así completar el conjunto cerrando el espacio qu
e configuraba la “Plaza de la Santísima Anunciación”. Este hecho se conoce como el “Principio del segundo hombre” y asentó las bases del urbanismo moderno.

Es un claro ejemplo de cómo la arquitectura genera unas directrices, unas visuales, unos recorridos, unas sombras… y, por tanto, influye en el entorno como el
entorno influye en ella

 

“Es el segundo hombre el que determina si la creación del primer hombre será llevada adelante o será destruida”

Y quién es uno de los grandes arquitectos que aúna en su obra luz y relación con el entorno?

Philip Johnson, sin lugar a duda.

 

Philip Johnson era un arquitecto estadounidense que vivió entre 1906 y 2005. Se crió en el seno de una familia adinerada.

En 1927, inició sus estudios de Griego en Harvrd, pero en la universidad, descubrió que su verdadera pasión era la arquitectura.

Fue discípulo del arquitecto Mies van der Rohe.

Antes de diseñar su primer edificio en 1936 se dedicó a otras actividades culturales y artísticas.

 

 

Cruzó el océano Atlántico para conocer la obra de sus admirados arquitectos y escribió su libro ‘El estilo internacional’ (1932), un clásico inmediato.

Consiguió un puesto de trabajo en el MoMA de Nueva York como director del departamento de arquitectura y organizó una de las exhibiciones arquitectónicas más influyentes de la época.

Asistió en Núremberg a las concentraciones del partido nazi, y se convierte en una de las voces más destacadas en defensa de Adolf Hitler en su país.

En 1940 Johnson abandonó la ideología fascista. Años después, buscó su redención política al proyectar gratis una sinagoga.

 

Tuvo una larga carrera que le permitió coquetear con todos los estilos. Johnson ejerció su maestría como autor de edificios, como mecenas cultural y como árbitro de tendencias.

Fue el primero en recibir el prestigioso Premio Pritzker en 1979.

Y es considerado como el padre de dos términos de la arquitectura del siglo XX: el ‘estilo internacional’ y el ‘desconstructivismo’.

 

Hacia 1950, Johnson empezó a buscar nuevas fuentes de inspiración. Empezó a introducir elementos históricos en su arquitectura lo que le valió, años después, la condición de padrino de la arquitectura posmoderna de los años 80.

Su obra se llenó de pináculos góticos y frontones romanos, como los de la torre para AT&T en Nueva York, que acabó convertido en modelo impulsor para la arquitectura de cristal.

 

Junto con su socio John Burgee, creó las torres que forman la Puerta de Europa (conocidas como las Torres KIO), en Madrid, y que tienen como principal particularidad la de estar inclinadas un 15% sobre su vertical.

Otra de sus obras más emblemáticas es la denominada Casa de Cristal, que construyó en los años 1940 para su propio uso y que está considerada como una de las estructuras residenciales más singulares del siglo pasado.

Fue diseñada para su tesis de la Universidad de Harvard y su residencia desde su construcción hasta su muerte.

Es la obra más famosa del arquitecto y a la vez la más controvertida, ya que fue una de las precursoras del estilo arquitectónico moderno y el uso de nuevos materiales.

Fue un proyecto muy polémico, alabado y criticado, debido a que algunos lo consideraban un modelo poco confortable para ser habitado pero, a la vez, la transparencia del material fue algo innovador, porque ya no son los muros los que contienen un espacio interior, sino la propia vegetación existente en su emplazamiento. La propuesta de Johnson fue adaptarse al terreno para poder ubicar la casa en el mismo, manteniendo su continuidad original y sin intervenir a gran escala en la naturaleza existente. Es así que la Casa de Cristal es un ensayo de mínima estructura, geometría, proporción y efectos de transparencia y reflexión.

Se encuentra situada en Connecticut, Estados Unidos, en un terreno privado que el arquitecto heredó de su familia, donde, además de la Casa de Cristal, diseñó la Casa de Ladrillo (para visitas), el Pabellón del Lago, de uso recreativo, La Galería de Pinturas, la Galería de Esculturas, la Biblioteca- Estudio y la Casa del Guarda.

 

Un recorrido a través de un sendero une y conecta estas obras del arquitecto. El proyecto de la Casa de Cristal se ubica en una finca de

190 000 m2, oculto a la vista de todo público, donde la naturaleza era lo más importante en el emplazamiento, ya que se encontraba cercano a un estanque y a una bajada con fuerte pendiente que remataba en un lago. Los árboles son la única barrera con la que cuenta la casa y, a la vez, funcionan como muros de contingencia.

La Casa de Cristal posee una estructura metálica muy ligera que no oculta ni dificulta la visión hacia el exterior, ya que todas las paredes son vidriadas, permitiendo ver lo que pasa de un extremo a otro. La transparencia del cristal hace de este espacio un volumen muy ligero.

La planta del edificio parte de un cubo de 10×17 metros, cuyo contorno se forma solo gracias al fino trabajo de herrería de acero pintado de negro que hace que pase desapercibido en el paisaje, ya que la casa se encuentra dentro de un recinto rodeado de árboles, permitiendo que se mezcle con el entorno.

 

Plantas de las diferentes edificaciones:

 

 

Y concluimos el análisis de hoy con una frase de Philip Johnson que cito textualmente:

 

¡Odio las vacaciones! Si usted puede construir edificios, ¿por qué sentarse en la playa?”